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Emprendimiento Sociedad

Movimiento Emprendedor Mexicano: ¿Qué edad tiene y hacia dónde se dirige?

Ciudad de México, 06 de junio de 2018.
David Lavalle Montalvo

Con no más de 18 años de vida, el Movimiento Emprendedor Mexicano (MEM) ha ido creciendo como la espuma. Al inicio, como todo movimiento social, creció de manera caótica, desorganizada y viral, impulsado  por la necesidad de generar nuevas oportunidades de autoempleo y por iniciativa de algunos agentes visionarios de la comunidad académica y tecnológica, así como por las principales instituciones de banca de desarrollo de nuestro país, tales como: NAFIN, la Secretaría de Economía (antes SECOFI) y las principales asociaciones de la sociedad civil y educativas, entre otras.

 

Hoy en día, hablar de Parques Tecnológicos, Incubadoras y Aceleradoras es tan común, que forma parte del lenguaje ordinario de los negocios en el ámbito global; sin embargo, los resultados, en términos reales, han sido poco significativos desde el punto de vista económico y social, a pesar de contar con un ecosistema emprendedor cada vez más desarrollado. En México, no existen cifras confiables del impacto que ha tenido la red nacional de incubadoras y aceleradoras y sólo algunas cuantas han demostrado viabilidad como negocio. La gran mayoría de los emprendedores potenciales mexicanos no cuentan con la cultura ni la educación necesarias para asegurar el éxito de sus proyectos y la falta de acceso al financiamiento y/o al capital sigue siendo una dolorosa realidad para la mayoría de los jóvenes emprendedores mexicanos.

 

Mientras en las instituciones de educación superior (privadas y algunas públicas como la UNAM) los emprendedores universitarios hablan el mismo lenguaje que los emprendedores universitarios de Stanford, Babson College, MIT o Chicago Booth, entre otras, la mayoría de los emprendedores mexicanos, no universitarios, son excluidos del ecosistema por la falta de dominio de la metodología “Lean Startup”, las deficiencias en el idioma inglés y las pobres habilidades blandas o “soft skills”, entre otras, tan necesarias para la buena práctica y gestión de los proyectos de emprendimiento, independientemente del tipo de negocio que se trate (tradicional o de base tecnológica).

 

El MEM es todavía un movimiento desordenado, caótico, centralizado y poco funcional. El reto para el próximo gobierno en materia de emprendimiento consistirá en lograr el desarrollo ordenado del ecosistema emprendedor a nivel nacional y regional, con especial énfasis en la identificación y promoción de proyectos de alto impacto social, para atender las necesidades básicas de la población en las entidades más conflictivas y rezagadas del país, así como identificar y promover proyectos de emprendimiento de base tecnológica, promovidos por la red de centros e institutos de investigación regionales, con el apoyo del CONACYT y las instituciones de desarrollo como NAFIN y el INADEM, entre otras. Las actividades de emprendimiento tradicionales de ámbito local, tales como los relacionados con la preparación de alimentos, servicios para el cuidado personal, cafeterías, restaurantes, entre otros, deberán estandarizar sus criterios y procedimientos para la obtención de esquemas de apoyo de financiamiento o capital en forma masiva, bajo la supervisión de las instituciones de banca de desarrollo, en alianza con la banca comercial y las entidades financieras no bancarias. De igual forma, deberá fomentarse el desarrollo y fortalecimiento de los fondos de capital de riesgo emprendedor, cuidando y respetando los intereses del emprendedor, procurando su sano crecimiento como parte de una nueva generación empresarial.

 

En cuanto al emprendimiento universitario, por tratarse del subsistema más calificado para emprender, deberá enfocarse en diseñar modelos de negocio complejos y de alto impacto económico y social de alcance global, preferentemente. Las instituciones de educación superior tanto públicas como privadas, poseen la capacidad de integrar grupos de emprendimiento multidisciplinarios, basados en conocimiento, vinculados con la sociedad, y con acceso al sector financiero bancario y no bancario, entre otros. Es especialmente importante que las instituciones de educación superior fortalezcan el ecosistema emprendedor universitario y se vinculen con la sociedad para fortalecer y/o regenerar el entretejido social, dentro de su radio de acción.

 

Y tú ¿qué propones para mejorar el ecosistema emprendedor mexicano?

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David Lavalle Montalvo

David Lavalle Montalvo at Expertise en Economía y Evaluación de Proyectos
Economista de la UNAM, experto en evaluación de proyectos de inversión en instituciones públicas y privadas. Trayectoria destacada en el Banco de México, Nacional Financiera y Deloitte entre otras. Académico del Tecnológico de Monterrey.
David Lavalle Montalvo

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