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Economía Emprendimiento

Dos tipos de negocios en el Siglo XXI

Ciudad de México, 04 de marzo del 2019
Dr. José Heriberto García Peña

“Habrá dos tipos de negocios en el siglo 21:  

aquellos que estén en el Internet, y…aquellos que ya no existan”…


Bill Gates

¿Cómo se define a una PYME?

Esto varía dependiendo del país en el que nos ubiquemos, no existiendo un concepto universal aplicable a todas las regiones.

Una de las cuestiones más delicadas que se pueden presentar en la toma de decisiones de carácter empresarial es la concepción de cómo será un futuro negocio. Del correcto enfoque de esta cuestión, que afecta a la organización entendida en el sentido más amplio, depende en gran medida el futuro éxito o fracaso de la empresa que se está gestando. En este contexto, deben distinguirse:

1) Nacimiento de la empresa: Toda empresa nace de la conjunción entre una o varias personas emprendedoras, una idea que ponen en práctica y un capital. La idea puede ser, por ejemplo, la fabricación de prendas de vestir o la venta de artículos o de servicios (una empresa de transportes, un comercio, etc.). Pero, “…lo mismo que las personas, las empresas precisan de ciertos requisitos para subsistir. El hombre necesita respirar; la empresa tiene que vender el producto de su trabajo a un precio y en unas cantidades que le permitan subsistir y que, además, aseguren su crecimiento y su futuro. En caso contrario, la empresa desaparecerá.”

2) Ubicación: Otro de los grandes problemas que ha de resolverse es el relativo al lugar donde se instalará el negocio, ya que ninguna empresa se puede aislar de su contexto geográfico, social y económico. Normalmente, una fábrica se ubicará cerca de las fuentes de materias primas o de las empresas a las que compra o vende, pero un comercio se instalará en el lugar más adecuado para sus ventas.

3) Forma Jurídica: Cuando una o varias personas conciben la idea de constituir una pequeña empresa, se enfrentan con el reto de tomar muchas e importantes decisiones. ¿Cuál o cuáles van a ser las fuentes de financiación? ¿Cuál va a ser la localización geográfica de la futura fábrica, tienda, etc.? Pero quizá la decisión que “a priori” parece más importante sea la que recae sobre la forma jurídica que se dará a la empresa. Ésta ha de estar en consonancia con las características de sus promotores, sus objetivos y el volumen estimado de operaciones. “En principio, probablemente habrá que elegir entre la empresa individual y la sociedad mercantil. Más adelante, a lo largo de la vida del negocio y dependiendo de su crecimiento, su situación financiera y fiscal, etc., se puede aconsejar que la pequeña empresa admita nuevos socios que puedan aportar capital y, por tanto, entren a formar parte de la organización.”

En cualquier caso, la forma jurídica que se decida adoptar deberá estar en función, tanto de las preferencias de sus fundadores, como de la legislación vigente.

Cabe señalar que la constitución legal que más se encuentra entre la PYME en Latinoamérica es la sociedad anónima, en un 81%. Como señala Anzola (1996) esta forma jurídica es la que predomina “aunque ésta sólo sea por requisito legal y su función no se cumpla por completo pues sigue predominando el control y la posesión de todas las actividades de la empresa por parte del dueño de la misma, sin tener trascendencia los accionistas, quienes generalmente son sus familiares.” Es importante señalar que no todo tipo de organización o combinaciones son adecuadas para cualquier negocio. Al escoger una forma de negocio, se debe considerar los miembros involucrados, sus gustos, sus disgustos y disposiciones, sus necesidades inmediatas y a largo plazo y sus situaciones fiscales. Se deberá pensar detenidamente respecto al tipo de negocio en que opera, exactamente qué es lo que hace y qué no hace, y qué tipo de organización será mejor para sus planes. También se deberá considerar la situación legal y fiscal de cada tipo de negocios en el Estado o Estados involucrados.

Rara vez, si acaso, un solo factor determinará completamente la forma de organización de un negocio. Actualmente es indispensable en cualquier tipo de empresa moderna el control interno, base sin la cual no podría operar en forma satisfactoria; pero para la existencia de un buen sistema de control interno, se requiere una organización debidamente proyectada. Para alcanzar los fines para los cuales fue creada una empresa, debe existir un ordenamiento de las partes que la componen. En esto consiste la organización, es decir, es la estructura de una empresa y el ordenamiento lógico de sus partes componentes, de tal manera que cumpla los fines para los cuales fue creada.

La apuesta hoy sería tratar de crear las condiciones para desarro­llar empresas pequeñas y medianas (se identifican con las siglas PYME) más modernas, con uso intensivo de tecnología, elevado nivel de productividad y alta capacidad de innovación y aprendizaje, utili­zando mano de obra calificada y especializada e incorporadas al pro­greso técnico. Las mismas tienen que adecuarse a una nueva forma de organización, redefinir sus procesos productivos, y asumir una nueva visión de los trabajadores, de los clientes y del medio ambien­te con una nueva manera de entender cómo cambian y se mejoran las tecnologías a corto plazo para su beneficio. Pero para poder rea­lizarlo, se requiere de un marco legal y políticas públicas eficientes que permitan su inclusión equitativa en la competencia del mercado y el desarrollo nacional. Se trata en particular de valorar la actual incidencia que tienen hoy el contexto legal de tal suerte que tanto el emprendedor/empresario puedan contar con elementos adicionales para una mejor y más amplia comprensión del fenómeno desde una perspectiva jurídica moderna.

La conferencia será este lunes  a la13:00 horas de la Ciudad de México (14:00 horas, Washington D.C.) y se transmitirá en directo a través del canal oficial de la Embajada de México en Estados Unidos.